¿QUIÉN SOY?


Soy Verónica Irizar. Tengo 44 años y hace más de 20 que trabajo para Rosario. Ahora soy concejala, pero empecé como pasante en la Municipalidad en tiempos de Hermes Binner. En ese camino, tuve un puesto clave: como secretaria de Hacienda, me encargué de cuidar el dinero de la ciudad y decidir en qué lo invertíamos. Era muy joven en ese momento, pero eso no me impidió hacerme escuchar.


Me recibí de contadora en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Rosario, donde hoy soy profesora de la materia “Administración de organismos del Estado”.


Empecé mi carrera en Afip y después trabajé en un banco, pero sentía que me faltaba algo, quería ser parte de algo más grande. Por eso tuvo sentido renunciar cuando me invitaron a sumarme al equipo del gobierno local como técnica en el área de Economía. Desde entonces, nunca dejé de trabajar para Rosario.


Mi agenda suele estar completa desde bien temprano hasta la noche. No siempre es fácil encontrar un equilibrio con la vida familiar, pero en casa se trabaja en equipo.
Tengo dos hijos adolescentes, Agustina (16) y Santi (12). Mi marido, José Luis, es kinesiólogo, no viene de la política, ni trabaja en la gestión.


Mi hija nació con muchos problemas de salud, mi parto fue en la Maternidad Martin. No tengo dudas de que hoy ella está viva gracias a la atención y la calidad de la salud pública, un área que priorizaron los sucesivos gobiernos del Frente Progresista. Desde ese momento, tuve en claro que iba a defender con todas mis fuerzas este modelo de Estado y de construcción política.


Quiero ser intendenta porque conozco Rosario, sé lo que hicimos juntos y quiero continuar los proyectos que pusimos en marcha. Pero también entiendo que la ciudad cambió y el Estado tiene que acompañar estos cambios. Escucho a vecinos preocupados por la seguridad y el empleo, dos puntos importantes a la hora de repensar la ciudad. Quiero que Rosario esté “abierta las 24 horas”, que se valore la economía nocturna y los jóvenes se muevan sin miedo. Quiero que sea innovadora y competitiva, que identifique nuevos sectores productivos y reconfigure los que ya existen, desde una perspectiva metropolitana. Quiero una ciudad que disfrute de su presente y pueda soñarse a futuro, que pueda crecer sin límites.

LADO B


Algunas otras cosas que te pueden interesar sobre mi vida.


Me metí en la política desde muy chica: siempre tuve vocación de servicio y me preocupé por los que la pasaban mal. Cuando era adolescente, misionaba en los barrios más humildes de Pergamino, la ciudad donde nací. Iba todas las semanas a un centro comunitario, donde daba apoyo escolar y hacía actividades recreativas.


Venirme a vivir a Rosario fue una experiencia muy fuerte, sobre todo el primer año de estudios. Pero hago amigos fácilmente, en poco tiempo ya me sentía rosarina.


Durante mucho tiempo creí que ser mujer no me afectaba en mi trabajo. Con el paso del tiempo, tomé conciencia de que a las mujeres todo nos cuesta más. Cuando era subsecretaria de Hacienda, por ejemplo, un empresario de la ciudad se negó a hablar conmigo en una reunión por el simple hecho de ser mujer. Por suerte, los tiempos van cambiando.


No soy de Newell's ni de Central, aunque mi compañero de bloque en el Concejo Aldo Pedro Poy insista en convencerme. Hice vóley cuando era chica, pero más que el deporte siempre me interesó la cultura.


Cuando quiero relajarme escucho algunos temas de Fito Páez o me pierdo leyendo un buen libro. También me gusta sentarme en el sillón a ver una buena película en familia, es un gran cable a tierra. El hobby más reciente que sumé es la jardinería, me apasionan las suculentas. La mejor salida que me pueden proponer es cenar boga a la parrilla cerca del río.


La función pública muchas veces me obliga a vestirme formal, pero si me dan a elegir prefiero un jean y una camisa. En los pies, algo cómodo como sandalias, nada de taco porque me encanta caminar. Y si algo estoy haciendo en campaña, es caminar la ciudad.